Gracias a una esperada y cíclica circunstancia de la vida, el cumpleaños, llegó a mis manos un extraordinario juguete, un lector de libros electrónicos (Kindle 3 WiFi). El lector desde ahora me evita tener que pasar horas sentado frente a la pantalla del computador cuando quiero leer un libro digital, un paper, un manual o casi cualquier tipo de expresión escrita, sólo debo llevarlo a la “pantalla flaca” y partir. Pantalla, que por lo demás me recuerda mucho a las pizarras mágicas rojas con ruedecitas blancas que permiten dibujar sobre su superficie gris, agitarla y borrar. Este recuerdo es provocado por el sistema de tinta electrónica con que cuenta el lector. Sistema que usa energía sólo para plasmar los caractéres sobre la pantalla, detalle que en general permite que los lectores tengan una duración de batería muy superior a la que ofrecen los tablet, tablet pc y otras flacuras de pantallas iluminadas, retroiluminadas o de tubos.
Pues bien, el formato de mayor difusión de libro electrónico fuera de las puertas de Amazon, dónde mayoritariamente (exclusivamente) se habla “mobi”, es “epub”, desarrollado por IDPF (International Digital Publishing Forum), el cual basa su construcción en OpenSource o código abierto, es decir, no depende de ninguna empresa en particular para su existencia, de lo que se puede inferir que es un formato que debiese perdurar en el tiempo. Más allá del bien difundido mobi y epub, existen varios otros formatos universales como pdf, doc, txt, rtf y otros un poco más oscuros como pdb, dtb, tcr, (etc…) que dependen de compañias que venden o arriendan contenidos y gozan de los DRM (Digital Right Management)
Para manejar tanta diversidad de formatos y desde ahora para organizar mejor mis lecturas di con un programa que hasta el momento, se ha portado como un caballero. Calibre, es un gestor de biblioteca que puede instalarse en Mac, Win y Linux. Muy al estilo de cualquier gestor multimedial este permite organizar, transformar y trasferir al lector electrónico casi cualquier cosa y cuenta con una interfaz bastante intuitiva y una curva de aprendizaje bastante baja. Como en todo “transformer” las conversiones entre formatos no siempre entregan los mejores resultados y mientras más complejas son las diagramaciones del texto, peor es el resultado que podemos esperar de la conversión. Este detalle, a veces no menor, es más evidente cuando transformamos desde documentos .pdf de contenidos técnicos, harto dibujo y tablas al mejor amigo de Kindle, “.mobi”
¿Y cual es la idea de transformar un PDF que puede ser leido por el lector electrónico a un mobi, epub u otro? La respuesta está en aprovechar las características que ofrecen los formatos de “libro electrónico” y las gracias que pueden hacer los lectores electrónicos con ellos para mejorar y facilitar la lectura, como: Cambiar el tamaño de la fuente, el interlineado y algunas otras configuraciones de uso que sobre el PDF no son posibles de realizar, ya que el Portable Document File tiene más similitudes con archivos de imagen que con archivos de libro digital.

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